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Castillo de Araya

Real Fuerza de Santiago de Arrollo de Araya
 
 
 
 

La salina de Araya fue dada en cuenta por Pedro Alonso Niño y Cristóbal Guerra en febrero de 1500 (dos años después de las expediciones de exploración y conquista hechas por Cristóbal Colón en las costas venezolanas).

Para finales del siglo XVI los holandeses explotaron las salinas y comercializaban el producto en las Islas de las Antillas y Europa. Tomaron total posesión de las salinas y custodiaron militarmente sus alrededores hasta el extremo de impedir el paso al Golfo de Cariaco.

En el año 1593, el Gobernador de la Provincia de Cumaná, Suárez Amaya solicita ayuda a la Corona Española para defenderse de los holandeses que se encontraban saqueando la salina.

En agosto de 1605 España moviliza parte de su Armada Real hacia la península salinera asestándoles fuertes derrotas a los holandeses quienes no cesaban en su afán de dominar la fuente de sal. Los holandeses se interesaron mucho por la sal porque una de sus actividades económicas más importantes  era la conserva de alimentos a través de este mineral.

En 1620 ante una nueva ofensiva de los holandeses por ocupar la península, el gobernador de Cumaná, Diego de Arroyo comunica al Rey la imperiosa necesidad de construir defensas militares en la provincia.

Situación que fue confirmada al poco tiempo cuando los holandeses fueron rechazados en 1621. Por tal motivo, el 15 de enero de 1622 fue decretada en Madrid la construcción del castillo, lo que coincidió con el desembarco en Araya de varias urcas holandesas para cargar sal, seguidos de una flota de 27 navíos que procedieron a construir 2 fuertes e instalaciones para la extracción de la sal.

El 30 de noviembre de 1622, se produjo una de las batallas navales más importantes de América en el siglo XVII, cuando 43 navíos holandeses atacaron Araya con el objeto de interrumpir la construcción de la fortaleza y apoderarse de manera definitiva de la península, siendo rechazados finalmente el 13 de enero de 1623 por las fuerzas militares de España a cargo del gobernador.

Para enero de 1625, al fin se había construido el castillo al que se le llamó Real Fuerza de Santiago de Arroyo de Araya, (Santiago, por el patrono de España; Arroyo, por el gobernador de Cumaná y Araya, por el nombre del lugar) que además fue la primera y más importante fortaleza en las provincias de Venezuela para ese entonces; como dato resaltante tenemos que entre los primeros soldados en ocupar la guarnición estuvo Juan de Orpín, futuro fundador de Barcelona.

Al poco tiempo de construida la fortaleza, se fabricó cerca de la salina el Puerto de Guamache, el cual facilitó el tráfico de provisiones para la defensa del castillo; función que realizó hasta 1648, cuando se hizo la paz con Holanda. Posteriormente, en 1684 un terremoto causó serios daños a su estructura, situación que empeoró cuando en 1725 un huracán devastador inundó la salina.

En 1761 el gobernador de la Provincia de Cumaná, Joseph Diguja, recomendó su destrucción por considerarlo ya inútil, lo que se cumplió al año siguiente, cuando fue volado parcialmente con dinamitas, quedando inservible para la defensa.

Por otra parte, pese a que el Castillo de Araya dejó de tener funciones defensivas en la península, la salina siguió siendo explotada por particulares hasta que en 1872 fue adquirida por el Estado venezolano. La fortaleza fue decretada como monumento histórico de la nación según Gaceta Oficial N° 26.395  del 31 de octubre del año 1960.

Actualmente El Castillo de Araya se ha convertido en un punto de referencia muy importante para el turismo en la península. Las olas de la playa bañan incesantemente las ruinas de esta fortaleza que en una época fue centinela de los arayeros. Sus habitantes la llaman Playa Castillo, un litoral que luce blancas arenas y aguas cristalinas que lo hacen uno de los lugares más visitados por los turistas.