Personajes :: Estado Nueva Esparta
 
 

General

Santiago

Mariño

 

Santiago Mariño nació en el Valle del Espíritu Santo (Estado Nueva Esparta) el 25 de julio de 1788 y muere en La Victoria (Estado Aragua) el 4 de septiembre de 1854) fue uno de los próceres de la Independencia de Venezuela que comandaba el oriente.

Familia
Nativo del Oriente del país, se convirtió en un gran caudillo de esa zona. Su padre fue el capitán de milicias regladas Santiago Mariño de Acuña y su madre Atanasia Carige Fitzgerald, descendiente de irlandeses. Cursó estudios en Trinidad, donde sus padres habían fijado residencia cuando aún era un niño. Se vinculó directamente con la masonería, lo cual le dio punto de partida para sus actividades intelectuales y académicas.

El historiador Eloy Reverón, afirma en su libro, "El Fantasma de Bolívar en la Masonería venezolana", que el auténtico paladín de la Masonería venezolana fue Santiago Mariño. Aunque no se ha encontrado el documento que certifique su iniciación en la Orden, porque al parecer esta tuvo lugar en Trinidad. Mariño para el momento de su muerte ocupaba el cargo de Serenísimo Gran Maestro. Señala también que en el Archivo General de la Nación se encuentra un documento, fechado en 1853, donde un nutrido número de masones venezolanos solicitaron al presidente Monagas, la liberación del anciano general, quien se encontraba delicado de salud, y había sido un reconocido masón. El historiador Francisco González Ginán, en su Historia Contemporánea de Venezuela, menciona dicha solicitud, mas no lo cita. Por el contenido y la fecha, Reverón deduce que es el impreso lo debió haber guardado, otro masón como González G., el general Manuel Landaeta Rosales, documentalista del historiador. Reverón ha expresado en otros artículos de prensa, que los masones venezolanos, en lugar de hacer tanta apología a los héroes masones, deberían dedicarse a historiar la obra colectiva de los masones venezolanos, que es amplia, y poco conocida. Él ha escrito trabajos sobre la lucha de los masones del siglo XIX, tanto en el proceso de abolición de la esclavitud, donde los masones de la logia de Cumaná, representada por José Silverio González, redactaron fundamentos y propuestas en la Cámara legislativa para abolirla, así como la participación de diez logias de Caracas y del interior, donde luchan por la igualdad en los derechos civiles, la instauración del matrimonio civil, la educación gratuita y obligatoria, la construcción del templo masónico de Caracas. Limitándose a atribuir al político masón de turno, los méritos colectivos. Esto, señala Reverón, es una contradicción a los principios esenciales de la orden, el valor colectivo de un grupo de albañiles, quienes unidos han sido capaces de construir grandes catedrales. Es como si la vanidad humana les hurtara la espiritualidad que supone una institución que se precie de iniciática. En todo caso, la herencia histórica de esta institución, está muy por encima de la banalidad e inmadurez espiritual que se vincula al culto a los héroes.

Primeras participaciones políticas 
Con 22 años de edad, a raíz de los sucesos del 19 de abril de 1810 fue a Trinidad en el desempeño de una comisión que le fuera encomendada por el Ayuntamiento de Cumaná ante el gobernador británico de la isla. Dos años después formó parte de la expedición que bajo las órdenes del coronel Manuel Villapol, salió de Cumaná con el encargo de dominar la insurrección surgida en la provincia de Guayana. Perdida la Primera República emigró a Trinidad en compañía de varios patriotas y de allí, en cuenta de la situación reinante en Venezuela con el gobierno del jefe español Domingo Monteverde, decide trasladarse al islote de Chacachacare, lugar donde se encontraba la hacienda de su hermana Concepción Mariño.

Luego fue uno de los principales opositores de la separación de Venezuela de la Gran Colombia por parte de José Antonio Páez, fue presidente de Venezuela por un corto periodo de tiempo luego de encabezar la Revolución de las Reformas.
Vida Política 

El 11 de enero de 1813, junto con 44 patriotas que habían emigrado con él a Trinidad, constituyó una junta en la cual se discutió y decidió una ofensiva para liberar al oriente de Venezuela del dominio español; a tal fin se redactó el documento conocido como Acta de Chacachacare, firmada por Mariño y en la que sirvieron como secretarios: Francisco Azcue, José Francisco Bermúdez, Manuel Piar y Manuel Valdés. Al día siguiente de la firma del acta, Mariño y sus soldados invadieron el oriente venezolano donde condujo las operaciones militares que en el curso de 6 meses, dieron como resultado la liberación de las provincias de Barcelona y Cumaná. En febrero de 1814, acudió con su ejército en auxilio de Bolívar, quien operaba en el centro y occidente del país. En La Victoria, después de haber derrotado en Bocachica al jefe realista José Tomás Boves, se entrevistaron Mariño y Bolívar el 5 de abril, para discutir los planes que desarrollarían los ejércitos de oriente y occidente respectivamente; de acuerdo con esto, marchó Mariño con 2.800 hombres hacia San Carlos contra el brigadier José Cevallos, fue derrotado por el jefe realista. La acción siguiente fue la primera batalla de Carabobo (28 de mayo) en la que Bolívar venció al mariscal de campo Juan Manuel Cajigal. De Carabobo, Mariño se dirigió al sitio de La Puerta donde junto a la Bolívar hizo frente a José Tomás Boves con saldo desfavorable para los republicanos.

Como diputado, Mariño representó la provincia de Cumaná en el segundo Congreso de Venezuela, reunido en Angostura el 15 de febrero de 1819, del cual tuvo la licencia para volver al ejército. Ese mismo año, triunfó sobre el coronel Eugenio Arana en el combate de Cantaura; y mientras Bolívar operaba en la Nueva Granada tomó parte en el movimiento que desplazó a Francisco Antonio Zea de la vicepresidencia de la República; en su lugar fue nombrado el general en jefe Juan Bautista Arismendi, y Mariño quedó como comandante en jefe del ejército de oriente. Una vez que Bolívar llegó a la ciudad de Angostura, Mariño fue destacado en el Estado Mayor. Posteriormente, el 30 de mayo de 1821 fue nombrado jefe del Estado Mayor General del Ejército Libertador, y con ese cargo combatió en la batalla de Carabobo (24 de junio). En 1824, fue designado en Caracas presidente del Consejo de Guerra de Oficiales Generales que debía juzgar la conducta del general de brigada Lino Clemente en la pérdida de Maracaibo en 1823. En 1826 el Congreso de Colombia lo designó con el importante cargo de ministro juez de la Alta Corte, función que no pudo ejercer al estallar en Venezuela en abril de ese año el movimiento de La Cosiata, en el que fue uno de los principales dirigentes junto a José Antonio Páez. En 1827 se desempeñó como intendente y comandante general del departamento de Maturín.

El 8 de julio de 1835, estalló una reacción violenta y sangrienta de los militares, conocida como la Revolución de las Reformas, encabezada por Santiago Mariño, la cual tenía como objetivos; establecer el fuero militar, la religión del Estado, reivindicar el nombre del Libertador Simón Bolívar, y reconstruir la Gran Colombia. El 9 de julio de 1835 el Presidente y Vicepresidente son expulsados a la Isla de Saint Thomas.
A pesar de que los miembros de la Junta Revolucionaria reconocerían al General Santiago Mariño como Jefe Supremo, hasta que se promulgase la nueva Constitución, los revolucionarios, en un intento por mantener el poder, también proclamaron a José Antonio Páez como Jefe Superior, y lo mismo hizo el expulsado presidente José María Vargas, cuando lo designa Jefe de Operaciones, Constituido en árbitro, el valiente llanero de las Queseras del Medio —refiriéndose a Páez—, decidió apoyar al Gobierno Constitucional, argumentando que; No vacilé pues en volar en defensa de la Constitución. En realidad, lo que hace es defender el poder que perdería con el triunfo de la revolución reformista, dirigida por su más serio opositor militar y político, pero ésta al final sucumbe y es derrotada, y Mariño dejó el poder.

Algunos consideran que parte de la fama y prestigio histórico que ostenta Simón Bolívar se debe al fiel trabajo de Mariño, siendo quien propició diversas victorias y gestas de la independencia. El mismo Bolívar reconoció en más de una ocasión la relevancia de Mariño para Venezuela.[