Araya
Real Fuerza de Santiago de Arroyo de Araya

Para finales del siglo XVI los holandeses explotaron las salinas y comercializaban el producto en las Islas de las Antillas y Europa. Tomaron total posesión de las salinas y custodian militarmente sus alrededores hasta el extremo de impedir el paso al Golfo de Cariaco. En 1593, el Gobernador de Cumaná, Diego Suárez de Amaya pide ayuda a la Corona para defenderse de los holandeses que se encontraban saqueando las salinas y tenían sitiado al Golfo. En agosto de 1604, España firma un tratado de paz con Inglaterra, lo cual trajo consigo la determinación de acabar con la piratería de la sal y al año siguiente moviliza parte de la Armada Real hacia Araya y les asesta fuertes derrotas a los corsarios holandeses.

El 15 de enero de 1622 fue decretada en Madrid la construcción del castillo en la península y ordenó a Bautista Antonelli un estudio de la zona para la construcción de una fortaleza. El 30 de noviembre de 1622, se produjo una de las batallas navales más importantes del nuevo continente en el siglo XVII, cuando 43 navíos holandeses atacaron Araya con el objetivo de frenar la construcción y apoderarse de manera definitiva de la península, fueron rechazados finalmente el 13 de enero de 1623 por el gobernador Arroyo quien da muerte al comandante holandés. A principios del año 1625 se termina de construir el primer fuerte a la cual  se le dio el nombre de Real Fuerza de Santiago de Arroyo de Araya, (Santiago, por el patrono de España; Arroyo, por el gobernador y Araya, por el nombre del lugar). Además, fue la primera y más importante fortaleza de las provincias de Venezuela. Con el pasar de los años preocupa a la Corona española el elevado costo del mantenimiento de la fortaleza. En 1720 tenía 246 personas y un presupuesto de 31.923 pesos fuertes anuales, a lo que se suma los serios daños a la estructura ocasionada por el terremoto en 1684 y más adelante los efectos devastadores del huracán que inundó las salinas en 1725. Convencidos de la inutilidad de la fortaleza, en 1759 la Corte decidió su demolición, tarea que cumplió el gobernador José Diguja Villagómez en 1762. Con 45 quintales de pólvora a un costo de 4.640 pesos, cuatro reales y 17 maravedíes, el gobernador puso fin a 129 años del Castillo de Araya como centinela de las salinas. El 31 de octubre de 1960, el castillo fue declarado monumento histórico nacional.

Real Fuerza de Santiago de Arroyo de Araya