Publi
 
   
Ruta 09: Ciudad de Carúpano
 
Luis Mariano Rivera

Nació el 19 de agosto de 1906 en el Valle de Canchunchú Florido, ubicado muy cerca de Carúpano. En su terruño, se hizo cantor, compositor, poeta y dramaturgo basado “en ese amor que cabe en una pequeñísima gota de rocío y en la majestuosidad del mar”.
A muy corta edad tocaba el Cuatro, instrumento musical muy usado en la zona y tarareaba fragmentos de música venezolana. Sus estudios los hizo hasta tercer grado, porque la necesidad lo obligó a trabajar en la siembra y el conuco.
Luis Mariano, en una entrevista que le ofreció a la Fundación Bigott en 1982, relata “Sabía poner mi nombre, sumar y restar. Eso me lo enseñó un viejo, allá, sobre las tablas del alambique, con un carbón. Hasta ahí mi vida no significaba nada. Tuve varios trabajos de poca importancia”.
 Dice él mismo, que un día, siendo adulto, un niño le corrigió un error ortográfico: “¡Viejo pendejo, depósito se escribe con «s» y no con «c»!”. Eso lo llenó de profunda reflexión, lo que le llevó a tomar la decisión de ir nuevamente a la escuela, pero no le dieron cupo por ser un hombre mayor.
Se inicia como compositor por casualidad, en una parranda decembrina, entre compañeros y amigos. Ellos querían cantar músicas propias, pero no tenían la cualidad para hacerlo, y éste se ofreció y compuso “Canchunchú Florido”. Luego este tema musical se fue transformando en una de las músicas más importantes del estado,
Recibió muchos honores, bien merecidos sin duda. Entre ellos, doctor Honoris Causa de la Universidad Experimental Guayana; profesor honorario de la Universidad de Oriente y del Instituto Universitario Jacinto Navarro Vallenilla. Pero su humildad prevaleció hasta sus últimos días. Siéndole fiel a sus pensamientos, lo dijo en la frase que una vez pronunció: “La riqueza más grande para un ser humano es lograr ser querido por el pueblo. Ese, no hay más, es el único tesoro que poseo y me siento feliz”.
Muere el 15 de Marzo de 2002, luego de luchar contra un cáncer que lo mantuvo en cama durante sus últimos días.
Actualmente, el teatro más importante de Cumaná lleva su nombre, como muestra de admiración y agradecimiento, a quien fue un ejemplo de pueblo, de cultura popular y humildad. Su legado forma parte de la identidad del sucrense.
 

“La riqueza más grande para un ser
humano es lograr ser querido por el
pueblo. Ese, no hay mas, es el único
tesoro que poseo y me siento feliz”

 

     
Luis Mariano Rivera
Publi